Obsequio
Que germine de pronto una palabra,
y que brote, despacio,
una canción.
Y susurrada sea la canción
en los idiomas de los animales,
las plantas y las piedras.
Que penetre en las casas la canción;
y el canto llegue, sutil y arrollador
atraviese las cosas y los seres.
La canción nos encuentre, a los que escuchan,
y entonces cosechemos la palabra
que se guarda en el canto, en el silencio.
Sea entonces posible lo posible.
Hágase posible entonces lo real.
Quiero creer que así
se funda el mundo:
en la serenidad de lo inquietante,
como reunión de todo lo que existe.
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