MANIFIESTO
MANIFIESTO
me llamaron
carolina
del
germánico karl
la
poseedora de la fuerza
y andrea,
del griego Άνδρος
creo que no
hace falta agregar más
para
entender
que mi
femineidad
siempre
estuvo un poco devaluada.
Queda
claro, también
que papá
siempre me amó
a mí, a su
nenita
pero
esperaba un varón
tres veces
intentó
de hecho
hasta que
pudo registrar
el nombre
ansiado
papá me amó
me
consintió
(tal vez
por eso estoy dañada)
una vez
hasta me
escribió un poema
precioso
no puedo
evitar llorar
cada vez que
lo leo
mamá lo
preservó
con
prolijidad teutónica
en el álbum
de fotos de la infancia
junto a una
tarjetita de cumpleaños
y una
imagen en la que estoy agarrando
con cara de
asco
un pejerrey
yo, decía
que desde
el nombre mismo
fui marcada
por la
contradicción
siempre
cargué la cruz
(hola,
infancia
en la casa
de la abuela. Hola
tías
solteronas, hola
peso
de la
formación cristiana)
la cruz
de no
pertenecer
a ningún
lado
siempre en
la periferia de las cosas
la cosa, die
Sache,
a saber:
la cosa es
la salita del jardín de infantes,
cuatro o
cinco mesas pequeñitas,
todxs lxs
niñitxs sentadxs en grupos
todas las
nenas buenas y bonitas
todos los
principitos
en la mesa
iluminada por el sol
así,
radiantes
con sus
cartucheras rebosantes
de útiles
hermosos
y vos,
paria precoz,
la
cartuchera azul, gastada, seis lapicitos cortos
de colores
en la mesa
del fondo,
con el
jonny, el ozzo, anita
y algún
marginal más
que ahora
no recuerdo,
mirando
desde afuera
el lugar en
que las cosas
acontecen.
la cosa es
la adolescencia
intentar
ser divina por transitividad
y quedarme
en el borde
porque no me da el cuerpo
porque no me da el cuerpo
border,
siempre border
son épocas
de convertibilidad y papá
conserva su
laburo
un buen
laburo
me sigue
consintiendo
me compra
la ropita de marca
me paga la
peluquería
(las
planchitas de pelo son un bien
suntuoso y
mis rulos obstinados
no se usan)
papá también
me trae
todos los
miércoles
un disco
nuevo
de bahía
ok computer
estrelicia, up
13 no
ese me lo regalaron el jonny y el ozzo
para mi cumple de quince
todavía vamos al mismo curso
pero ya no nos sentamos juntos
yo ahora me siento contra la ventana
con las nenas buenas y bonitas
no obstante
aprovecho las horas libres
y los sábados en eros
para arrastrarme por los márgenes
o arrastrarme, literalmente
porque siempre tomo demasiado
La cosa es la familia.
Todos esos
yuppies
devenidos
chamanes
que hoy
practican el feng shui
y el
ayurveda
hacen
constelaciones para lavar sus culpas
y sobre
todo comen
sano
porque
piensan que comiendo
sano
van a
evitar
la muerte
qué feo
morirse, qué
horror
ah pero yo
los vi
bajarse del
auto
en los
noventa
a aspirar
el olor a nafta
que salía
de los surtidores
no lo
entendía muy bien en ese entonces
ahora creo
que lo que
disfrutaban
era el olor
a plata nueva
la cosa es
la filosofía
la expectativa
de un espacio amigable
y otra vez
más la frustración
porque no
sos
lo
suficientemente ñoña
lo
suficientemente inteligente
lo
suficientemente talentosa
ni aplicada
entonces te
codeás con ingenieros
y músicos
porque
ellos sí saben pasarla bien
pero
resulta
que ahí sos
demasiado ñoña,
inteligente
y aplicada
y aunque
todos admiran
tu
capacidad para ir al club
y al otro
día
levantarte
para rendir latín
un poco
ebria
no terminan de entender
tus chistes
no terminan de entender
tus chistes
La cosa son
los treinta.
demasiado vieja para ser joven,
demasiado joven para ser madre
-ya
vas a ver,
ya te va a tocar-
demasiado joven para ser madre
-ya
vas a ver,
ya te va a tocar-
demasiado
aburrida de todo
para todo
pero funcional
siempre
una sonrisa
una sonrisa
en el borde
me llamaron
carolina
pero mi
nombre debería haber sido
marginalia
magna
marginalia
magna cum
minaris
extricas
nihil
carolina
Excelente
ResponderEliminargracias Nico :)
EliminarExcelente, me encantó.
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