La canción del silencio
la poesía no tolera
la luz diáfana del día
el silencio de la madrugada
el territorio de las sombras
crean el ámbito propicio
para que la callada cadencia que la anuncia
resuene en la carencia de palabra
hay que ser poeta, tener oídos
para escuchar
la melodía secreta
hay que sumergirse en el abismo
para encontrar el nombre que reclama
-esto no es un poema
acá sólo se anuncia
lo que un poema es-
cuando la cosa y la palabra vibran
en mutua pertenencia
el poeta presencia la reunión
y la pone a resguardo
en el nombre propio de la cosa,
la palabra apropiada del poema
así la cosa, que no era, llega a ser
en la palabra, que ahora no es silencio,
sino canto
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